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Presupuesto 2027 para tu restaurante, sin Excel gigante

Casi todos los presupuestos de restaurante mueren igual, o sea que se arman en diciembre con mucho detalle y nadie los vuelve a abrir después de enero.

EM
Erika Moreno
27 de agosto de 2026 · 5 min de lectura
Respuesta rápida

Un presupuesto sirve cuando cabe en una página y se revisa todos los meses. Parte de tus ventas reales de los últimos doce meses, separa los costos que se mueven con la venta de los que no, marca los reajustes en el mes en que llegan y compara lo proyectado con lo real cada mes.

Presupuesto 2027 para restaurantes, manos usando una calculadora junto a un notebook sobre un escritorio
Chile Este artículo está escrito con normativa, fechas y datos de Chile.

Por qué el Excel gigante siempre falla

Una planilla con cincuenta filas y doce columnas se siente completa, aunque tiene un problema práctico. Cada vez que cambia un precio hay que tocar veinte celdas, así que la actualización se posterga, y un presupuesto desactualizado deja de servir para decidir.

La versión que sí se usa cabe en una página y responde tres preguntas. Cuánto tengo que vender para cubrir todo, cuánto me queda si vendo eso, y qué hago si vendo menos. El resto es detalle que puedes agregar más adelante, cuando el hábito de revisar ya esté instalado.

Con qué información se parte

Antes de proyectar nada conviene ordenar lo que ya pasó, porque un presupuesto construido sobre supuestos se cae en marzo.

Con esos cuatro bloques ya tienes casi todo lo que necesitas.

Cómo proyectar las ventas sin adivinar

La forma más honesta es partir del año que termina y ajustarlo por lo que sabes que va a cambiar. Si en 2026 vendiste cierto monto en marzo, tu marzo de 2027 parte de ahí, y encima sumas o restas solo lo que tengas fundamento para mover.

Ese fundamento puede ser un local nuevo, un canal que recién abriste, un cambio de horario o una obra en la calle que te va a complicar. Lo que conviene evitar es subir un porcentaje parejo a todos los meses porque suena optimista, ya que la estacionalidad de un restaurante es fuerte y aplanarla esconde justo los meses que duelen.

También vale la pena mirar aparte los meses que se comportan distinto, como septiembre con el 18, las fiestas de fin de año y las vacaciones de febrero. Si ya trabajas campañas para esas fechas, esa información entra directo al presupuesto.

Los tres números que quedan arriba de todo

Lo que casi siempre queda fuera y después duele

Hay gastos que no entran a la planilla porque no ocurren todos los meses, aunque llegan igual.

Si tienes claro tu costo efectivo por canal, la primera línea deja de ser una sorpresa y pasa a ser una decisión.

La revisión mensual es el presupuesto de verdad

Un presupuesto sin revisión es una carta de intenciones. La rutina que funciona toma poco rato y consiste en comparar tres cosas cada mes, o sea lo que proyectaste, lo que realmente pasó y la diferencia entre ambos.

Cuando la diferencia es chica, no hagas nada. Cuando se repite dos meses seguidos en la misma dirección, ahí sí conviene ajustar, porque un mes raro puede ser el clima o una fecha movida, pero dos meses seguidos ya marcan tendencia.

Para que esa revisión sea rápida necesitas que las ventas lleguen ordenadas y separadas por canal. Si cada mes hay que armar el dato a mano juntando planillas, la revisión se salta sola. Un canal propio de pedidos entrega esa información ya cuadrada, y las mermas de bodega son el otro lugar donde el presupuesto se desarma en silencio.

Cómo armarlo en una tarde

  1. Baja las ventas de los últimos doce meses, separadas por mes y por canal.
  2. Escribe tus costos fijos en una sola columna y súmalos.
  3. Calcula qué parte de la venta se te va en insumos, con datos reales y no con la receta teórica.
  4. Proyecta cada mes de 2027 partiendo del mismo mes de 2026 y ajusta solo donde tengas un motivo concreto.
  5. Marca los reajustes conocidos en el mes en que llegan, sin repartirlos parejo en el año.
  6. Define tu punto de equilibrio y déjalo escrito arriba de todo.
  7. Agenda la revisión mensual antes de cerrar el archivo, porque si no queda en el calendario no ocurre.

Siete pasos y una página. Eso rinde bastante más que un archivo de treinta pestañas que se abre una vez al año.

Que el presupuesto se alimente solo

Con Mercat las ventas de tu canal propio quedan ordenadas por mes y por canal, así que la revisión mensual deja de ser un trabajo de recopilación.

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Preguntas frecuentes

Entre septiembre y noviembre, porque todavía te queda tiempo para negociar con proveedores, revisar el arriendo y ajustar la carta antes de que parta el año. Armarlo en enero deja poco margen de maniobra, ya que buena parte de los costos queda comprometida en los primeros meses y desde ahí solo puedes reaccionar.

Trabaja con los meses que tengas y deja claro que es una estimación. Con tres o cuatro meses ya puedes calcular tu costo de insumos sobre la venta y tu punto de equilibrio, que son los dos números que más ordenan. La proyección de ventas la vas corrigiendo cada mes hasta completar un año de datos propios.

Las comisiones de las apps de delivery, las mantenciones de equipos, los finiquitos según tu rotación real, la renovación de patentes y permisos, y el IVA, que pasa por tu caja aunque no sea tuyo. Ninguno ocurre todos los meses, así que se caen de la planilla y después aparecen todos juntos en el peor momento.

Una vez al mes, comparando lo que proyectaste, lo que pasó y la diferencia entre ambos. Si la diferencia es chica no hagas nada, pero si se repite dos meses seguidos en la misma dirección ahí conviene ajustar, porque un mes raro puede ser el clima o una fecha movida y dos meses seguidos ya marcan una tendencia.

Excel sirve perfectamente para el presupuesto, siempre que quepa en una página y de verdad lo revises. Donde conviene apoyarse en un sistema es en el dato de entrada, ya que si cada mes tienes que armar las ventas por canal juntando planillas a mano, la revisión se termina saltando y el presupuesto queda viejo.

EM
Erika Moreno
Content Manager en Mercat. Escribe sobre estrategia, tecnología y rentabilidad para restaurantes en Chile, sin tecnicismos y con números sobre la mesa.