Fidelización
Suscripciones y membresías, fidelización que se paga
El club de café mensual y la membresía con despacho incluido dejaron de ser cosa de cadenas grandes. Sin embargo, la diferencia entre una suscripción que ordena la caja y una que devora cabe en un cálculo que casi nadie hace antes de lanzarla.
¿En qué se diferencia una suscripción de un programa de puntos?
En el orden del pago. Un programa de puntos premia después de comprar, mientras que en una suscripción la persona entrega la plata al principio para acceder a un beneficio durante un período. Ese cambio de orden mueve todo lo demás.
Con puntos, el cliente decide en cada visita si vuelve. Con una suscripción activa ya pagó, así que volver es la manera de aprovechar lo que puso. La fidelización deja de ser un premio y pasa a ser un hábito comprado.
Los formatos que funcionan en un restaurante
Hay cinco que se ven cada vez más seguido y que se pueden probar sin construir nada complejo.
- Club de café. Una cuota mensual por una cantidad definida de cafés. Es el formato estrella de las cafeterías, porque el producto tiene buen margen y genera visita diaria.
- Membresía de beneficios. Cuota fija que da despacho sin costo, un porcentaje de descuento y prioridad en reservas o preventas.
- Prepago con bonificación. El cliente carga cincuenta mil pesos y recibe crédito por cincuenta y cinco mil. Te entrega caja hoy y te asegura las próximas visitas.
- Menú recurrente. El almuerzo de la semana pagado por adelantado, muy potente cuando tienes oficinas cerca.
- Club de acceso. Sin descuento, con entrada a cenas, catas o lanzamientos antes que el resto. Rinde en locales con marca fuerte.
Qué gana el negocio más allá de la recompra
La suscripción toca la caja antes de tocar la lealtad.
- Ingreso anticipado y predecible. Sabes cuánto entra a comienzos de mes antes de vender un solo plato.
- Compras mejor planificadas. Con demanda comprometida puedes negociar volumen con tus proveedores.
- Frecuencia real. El suscriptor tiene un motivo concreto para venir esta semana.
- Un cliente que se queda. Cancelar exige una decisión activa, así que la relación dura más que con una tarjeta de sellos.
Todo eso necesita una base sobre la que apoyarse, que es saber quién es cada cliente y qué consume. Si todavía no la tienes, conviene partir por ahí y revisar cómo se arma un programa de fidelización con datos propios antes de vender la primera membresía.
Los tres números que tienes que calcular antes de lanzar
Acá se cae la mayoría de las suscripciones, y casi siempre por optimismo. El cálculo hay que hacerlo con el peor caso, o sea con el cliente que usa el beneficio hasta el último día del mes.
- El costo del beneficio en uso máximo. Si tu club cobra veinte mil pesos al mes y permite un café diario, calcula treinta cafés a costo real, nunca a precio de venta. Si eso supera la cuota, estás pagando por cada suscriptor que entra.
- El punto de equilibrio de visitas. Cuántas veces puede venir un suscriptor antes de que dejes de ganar. Ese número es el que después define el tope.
- La tasa de uso esperada. Una parte de los suscriptores va a usar poco y otra va a usar mucho. El modelo funciona si el promedio queda por debajo de tu punto de equilibrio.
Ese último punto merece una advertencia. Una suscripción que solo resulta rentable cuando el cliente se olvida de usarla está mal diseñada, ya que el día que la persona se da cuenta cancela y se va con mala impresión.
Cómo no perder plata con el que usa mucho
El suscriptor intensivo es la señal de que el producto gustó, así que la solución pasa por poner reglas claras desde el primer día.
- Topes explícitos. Una cantidad definida al mes, escrita en la portada y no escondida en la letra chica.
- Ventanas de horario. Válido en las horas que necesitas llenar, que suelen ser las de menos flujo.
- Beneficio dirigido. Que aplique al producto de mejor margen en vez de a la carta completa.
- Sin acumulación. Lo que no se usó durante el mes no se traspasa al siguiente, y eso va avisado desde el comienzo.
Que cancelar sea tan simple como suscribirse
Suena en contra del negocio y funciona justo al revés. Una suscripción difícil de cancelar genera reclamos, reseñas malas y desconfianza en los que todavía no entran. Deja el botón visible, sin llamadas ni correos de por medio, y avisa antes de cada cobro.
La confianza es lo que hace que alguien acepte un cargo recurrente de un restaurante, porque es un compromiso bastante mayor que juntar sellos en una tarjeta de cartón.
Cómo partir sin construir nada grande
Para probar no necesitas una plataforma nueva. Elige un solo formato, ofrécelo a tus clientes más frecuentes y dale tres meses.
- Toma los veinte clientes que más vienen y ofréceles la membresía en persona.
- Fija cuota, tope y duración por escrito, con cupo limitado para la primera camada.
- Cobra el primer mes y registra cada uso, aunque sea en una planilla.
- A los tres meses compara el ingreso por suscriptor contra lo que esas mismas personas gastaban antes.
Si ese número sube, ya tienes un modelo, y recién ahí conviene automatizar el cobro y el control dentro de tu propio canal de venta, junto con el programa de beneficios que reconoce al suscriptor en cada compra que hace.
Tu club de clientes, en tu propio canal
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