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Cenas de empresa, cómo llenar tu diciembre

Faltan poco menos de siete semanas para el 1 de diciembre y las empresas ya están pidiendo cotizaciones. Lo que decidas esta semana sobre menú, cupos y abonos es lo que vas a poder vender.

EM
Erika Moreno
14 de octubre de 2026 · 6 min de lectura
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En diciembre de 2026 las cenas de empresa caben en seis noches útiles, que son el 3, 4, 10, 11, 17 y 18. El 24 y el 25 son Navidad y el 31 es Año Nuevo. Con esa agenda tan corta, la capacidad de tu cocina es la que define cuánto vendes.

Mesa servida con velas y decoración navideña, lista para una cena de empresa de fin de año
Chile Este artículo está escrito con normativa, fechas y datos de Chile.

¿Cuántas noches tiene diciembre para una cena de empresa?

Para una cena de empresa, diciembre de 2026 ofrece seis noches, que son los jueves 3, 10 y 17 junto con los viernes 4, 11 y 18. Las empresas piden jueves o viernes porque nadie quiere trasnochar un lunes ni gastarse el sábado familiar. El 24 y el 25 también caen jueves y viernes, pero ahí manda la Navidad. El 31 es Año Nuevo. El martes 8 es feriado por la Inmaculada Concepción, así que la semana del 7 queda partida y hay empresas que se toman el lunes.

Toda la demanda del mes se reparte en esas seis fechas, así que el calendario se llena antes de lo que uno espera.

¿Cuántas personas puede atender tu cocina de una vez?

Un grupo de 30 personas no se parece a 30 clientes repartidos en la noche. Llegan a la misma hora y piden casi al mismo tiempo, así que todo el peso cae en veinte minutos. Tu límite real se mide en platos que la línea alcanza a despachar de una vez, y suele estar bastante abajo de la capacidad del salón.

Cuéntalo con el equipo antes de comprometer un grupo. Si la cocina saca cómodo veinte platos simultáneos, un grupo de 40 necesita dos tandas o un menú que se arme en bandejas para compartir. Vender un grupo más grande que eso termina en platos fríos y en una empresa que el próximo año llama a otro lado.

¿Por qué conviene un menú cerrado?

Con un grupo grande, la carta completa se vuelve inmanejable. Dos o tres opciones de entrada, dos o tres de fondo y un postre único alcanzan de sobra. Con eso la cocina puede tener casi todo listo antes de que el grupo llegue.

El menú cerrado también te deja comprar con cantidad conocida, que es lo que hace predecible el margen del evento. Pide que la empresa confirme la elección de cada persona con una semana de anticipación. Si terminan decidiendo en la mesa, la cocina queda improvisando para 30 y se pierde la ventaja completa. Si es primera vez que armas algo así, en el post sobre catering corporativo está la parte de cómo cotizar por persona.

Reservan 30 y llegan 22

Con los grupos, el riesgo se llama encogimiento. La empresa reserva 30, confirma 30 y aparecen 22, porque hubo gente que se enfermó, otra que se fue de vacaciones antes y un par que no avisó. Tú ya compraste para 30.

La salida es un abono por cabeza confirmada con una fecha de corte, del tipo 72 horas antes el número queda firme y lo que baje después se paga igual. Déjalo escrito en la cotización desde el principio, porque cobrarlo de sorpresa al final de la noche te cuesta el cliente. En el post sobre no-show está el detalle de cómo pedirlo sin espantar a nadie.

¿Paga la empresa o paga cada uno?

Esto se define cuando se toma la reserva. Si paga la empresa vas a necesitar factura, así que pide el RUT, la razón social, el giro y la dirección al momento de cotizar. A la medianoche, con el grupo de pie, nadie encuentra esos datos.

Si paga cada uno, acuerda antes cómo se divide. Treinta cuentas separadas en el cierre te tapan la caja. Un monto fijo por persona resuelve casi todo. Las bebidas conviene dejarlas aparte si el consumo es muy desigual.

Quien organiza la cena es el dato que te queda

Detrás de cada grupo hay una persona que lo armó, con frecuencia alguien de administración o de recursos humanos que el próximo año va a organizar lo mismo. Guarda su nombre, su correo y la fecha del evento. En octubre del año siguiente escríbele antes de que salga a pedir cotizaciones.

Y los 30 que fueron esa noche conocieron tu restaurante sin que te costara publicidad. Si la reserva y el pago pasaron por tu propio canal, quedan registrados y les puedes llegar después. Si todo se hizo por teléfono y se pagó en efectivo, se van sin dejar rastro. Un sistema de fidelización conectado a la caja convierte esa noche en clientes que vuelven.

Qué conviene dejar listo esta semana

Quedan menos de siete semanas para el 1 de diciembre. Define dos o tres menús cerrados con precio por persona y fija el tamaño máximo de grupo que tu cocina sostiene. Escribe la política de abono y de corte. Deja armada una cotización de una página que puedas mandar el mismo día que te preguntan.

Después avísale a tus clientes actuales, porque alguno trabaja en una empresa que todavía no decidió dónde celebrar. Las seis noches son las mismas para todos los restaurantes de tu barrio, así que el que cotiza primero suele quedarse con el grupo.

Conoce a los 30 que celebraron en tu local

Con Mercat, cada reserva y cada pedido que pasa por tu canal propio deja al cliente registrado con su nombre y lo que consumió. Así el grupo de fin de año se convierte en clientes que puedes volver a invitar.

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Preguntas frecuentes

Seis noches concentran casi toda la demanda, que son los jueves 3, 10 y 17 junto con los viernes 4, 11 y 18. El 24 y el 25 quedan tomados por Navidad y el 31 por Año Nuevo. El martes 8 es feriado por la Inmaculada Concepción, así que la semana del 7 queda partida y varias empresas se toman el lunes.

El tope lo pone la cocina. Cuenta con el equipo cuántos platos salen simultáneos sin que se enfríe nada y usa ese número como límite de grupo. Si quieres recibir uno más grande, divídelo en dos tandas o arma un menú que se sirva en bandejas para compartir. Las sillas del salón suelen alcanzar antes que la línea caliente.

Sí, y conviene calcularlo por cabeza confirmada con una fecha de corte. El riesgo del grupo es que reserven 30 y lleguen 22 después de que ya compraste para 30. Con un corte de 72 horas antes, el número queda firme y lo que baje después se paga igual. Déjalo escrito en la cotización desde el principio.

El RUT, la razón social, el giro y la dirección. Conviene pedirlos cuando se cotiza. A la medianoche, con el grupo de pie y alguien buscando el dato en el teléfono, se arma una fila en la caja justo cuando el resto del salón quiere pagar. Confirma también quién firma la aceptación de la cotización.

Guardando dos cosas, que son el contacto de quien organizó y el registro de quienes asistieron. La persona que armó la cena con frecuencia repite el encargo al año siguiente, así que conviene escribirle en octubre. Y si la reserva y el pago pasaron por tu propio canal, los asistentes quedan registrados y les puedes ofrecer algo después.

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Erika Moreno
Content Manager en Mercat. Escribe sobre estrategia, tecnología y rentabilidad para restaurantes en Chile, sin tecnicismos y con números sobre la mesa.