Operación

Datos de tus clientes, lo que cambia con la nueva ley

Que el cliente sea tuyo y no de la app es una conversación que ya dimos. La que viene ahora es qué te exige tener esos datos guardados.

EM
Erika Moreno
14 de septiembre de 2026 · 4 min de lectura
Respuesta rápida

La ley 21.719 regula el tratamiento de datos personales y, según su propio texto, entra en vigencia el primer día del mes vigésimo cuarto tras su publicación, o sea el 1 de diciembre de 2026. Eso significa que tener tu base de clientes trae obligaciones concretas.

Datos de clientes en un restaurante, trabajadora de una cafetería revisando información en una tablet
Chile Este artículo está escrito con normativa, fechas y datos de Chile.

Lo de quién es dueño del cliente ya lo revisamos

Antes de entrar en materia conviene ser claro respecto de lo que este artículo no repite. El argumento de por qué conviene tener tu propia base está desarrollado en de la tarjeta de sellos al CRM, y el de reconocer al mismo cliente compre donde compre está en fidelización omnicanal.

Lo que viene acá es la otra cara. Una vez que tienes esos datos, pasas a ser responsable de ellos, y en Chile eso está a punto de cambiar de manera importante.

Qué es la ley 21.719 y desde cuándo rige

La ley 21.719 regula la protección y el tratamiento de los datos personales y crea la Agencia de Protección de Datos Personales. Se publicó el 13 de diciembre de 2024.

Su propio texto establece que entra en vigencia el día primero del mes vigésimo cuarto posterior a la publicación, lo que sitúa esa fecha en el 1 de diciembre de 2026.

Conviene agregar un matiz, porque en septiembre de 2026 el Gobierno propuso postergar esa entrada en vigencia hasta el 1 de diciembre de 2027, para dar un año adicional de preparación. Al escribir esto, esa postergación es una propuesta en tramitación, así que la fecha vigente sigue siendo diciembre de 2026. Vale la pena seguirle el rastro antes de asumir cualquiera de las dos.

Qué significa esto para un restaurante

Si guardas nombres, teléfonos, correos, direcciones de despacho o historial de pedidos, estás tratando datos personales. O sea que la ley te alcanza, aunque tengas un solo local.

Tres definiciones del texto ordenan bastante el panorama.

Qué datos pedir de verdad

Acá la exigencia legal y el buen criterio comercial apuntan al mismo lado, lo que no siempre pasa.

Mientras menos datos pidas, más gente completa el formulario y menos responsabilidad acumulas. Para operar un canal propio y un programa de fidelización, en general basta con un identificador de contacto, la dirección cuando hay despacho y el historial de compra que se genera solo.

La fecha de nacimiento completa, el RUT o datos de terceros conviene pedirlos únicamente cuando tienes una finalidad concreta que puedas explicar en una frase. Si no la tienes, ese campo sobra.

Cómo dejar el consentimiento bien hecho

La parte práctica se resuelve en el flujo de pedido y toma poco trabajo.

  1. Separa el pedido de la suscripción a mensajes, con casillas distintas y ninguna marcada por defecto.
  2. Explica en una línea para qué vas a usar cada dato, con lenguaje normal.
  3. Guarda cuándo y cómo se dio ese consentimiento, porque después hay que poder acreditarlo.
  4. Deja visible cómo darse de baja, en el mismo lugar donde la persona se suscribió.
  5. Define quién en tu equipo responde si alguien pide acceder a sus datos o borrarlos.

El caso del dato que viene de la app

Conviene mirar este punto con calma. Cuando un cliente llega por un marketplace, los datos de ese pedido se rigen por la relación entre esa plataforma y esa persona, así que tomarlos para tu propia base de marketing es terreno resbaloso.

El camino limpio es conseguir el consentimiento directamente, con un motivo propio para que el cliente te lo dé. Un beneficio concreto en tu canal hace ese trabajo bastante mejor que copiar una planilla.

Qué revisar antes de diciembre

Una aclaración necesaria. Esto es una guía para ordenarte y no reemplaza la asesoría de un profesional, ya que la ley es nueva, su implementación está en desarrollo y la fecha misma de entrada en vigencia podría moverse.

Una base ordenada es más fácil de defender

Con Mercat los datos de tus clientes viven en un solo lugar, con su historial y su origen, en vez de repartidos entre planillas, cuadernos y chats.

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Preguntas frecuentes

El texto de la ley 21.719 establece que entra en vigencia el día primero del mes vigésimo cuarto posterior a su publicación, que fue el 13 de diciembre de 2024, lo que sitúa esa fecha en el 1 de diciembre de 2026. En septiembre de 2026 el Gobierno propuso postergarla hasta diciembre de 2027, aunque esa postergación estaba en tramitación.

Sí. Si guardas nombres, teléfonos, correos, direcciones de despacho o historial de pedidos, estás tratando datos personales, y la ley no distingue por tamaño. Lo que cambia según el caso es la magnitud de las medidas, aunque las obligaciones básicas de finalidad, consentimiento y derechos del titular corren igual.

La ley lo define como una manifestación de voluntad libre, específica, inequívoca e informada, otorgada mediante una declaración o una clara acción afirmativa. En la práctica eso descarta las casillas marcadas por defecto y exige separar el pedido de la suscripción a mensajes, con una explicación breve de para qué se usa cada dato.

Conviene tratarlo con cuidado, porque los datos de ese pedido se rigen por la relación entre la plataforma y esa persona. El camino limpio es conseguir el consentimiento directamente, dándole al cliente un motivo propio para entregártelo, como un beneficio concreto en tu canal, en vez de traspasar una planilla.

Los mínimos para operar, o sea un identificador de contacto, la dirección cuando hay despacho y el historial de compra que se genera solo. Pedir menos mejora la tasa de registro y reduce la responsabilidad que acumulas. Campos como el RUT o la fecha de nacimiento conviene pedirlos solo cuando hay una finalidad que puedas explicar en una frase.

EM
Erika Moreno
Content Manager en Mercat. Escribe sobre estrategia, tecnología y rentabilidad para restaurantes en Chile, sin tecnicismos y con números sobre la mesa.