Fidelización
Cómo armar tu base de clientes si vendes por apps
Que el cliente de la app no sea tuyo ya lo sabes. Más difícil es saber qué hacer el lunes, cuando llevas tres años vendiendo así y tu base está vacía.
Lo que tienes y lo que no
Conviene partir por el inventario, sin repetir el argumento. Por qué te conviene una base propia está desarrollado en de la tarjeta de sellos al CRM, y lo que te exige la ley una vez que la tienes, en datos de clientes.
De cada pedido por app sí tienes el detalle de lo que pidieron, la hora y el monto, dentro del panel de la plataforma. Lo que no tienes es cómo contactar a esa persona mañana.
Y lo que la plataforma te entregó para repartir, como una dirección, te lo dio para eso. Usarlo después para mandar promociones es otra finalidad, y ahí el terreno se pone resbaloso.
La bolsa es tu único canal directo
Hay un momento en toda la operación donde la plataforma no está en medio, y es cuando el cliente abre la bolsa en su casa.
Ese instante es tuyo. La persona ya tiene tu comida enfrente y acaba de vivir una experiencia con tu marca, no con la app que cobró.
Si además atiendes salón, ahí tienes el mismo momento y más fácil, porque hay alguien de tu equipo delante para explicarlo. Conviene partir por ahí para practicar el mensaje antes de imprimir mil tarjetas.
Qué va dentro de la bolsa
Una tarjeta chica con un QR, y poco más. Lo que decide si alguien lo escanea es lo que ofrece, más que el diseño.
- Un motivo concreto. Algo que el cliente pueda usar en su próximo pedido por tu canal.
- Una sola acción. Escanear y dejar un dato, sin formulario largo.
- Tono de persona. Una tarjeta que se lee como publicidad en serie se bota junto con el envase.
Pedir que te sigan en redes rinde poco para esto. Un seguidor no deja un dato con el que puedas volver a buscarlo, y la plataforma donde vive ese seguidor tampoco es tuya.
El QR además tiene que llegar a algo que funcione en diez segundos. Si lleva a una página lenta, a un formulario de seis campos o a una app que hay que descargar, el cliente que ya estaba dispuesto se cae justo ahí. Conviene probarlo con el teléfono más viejo que tengas a mano y con datos móviles, no con el wifi del local.
El motivo tiene que valer el trámite
La mayoría de los intentos se cae por ofrecer poco. Un descuento chico no paga el trabajo de escanear, escribir un correo y aceptar condiciones.
Rinde más algo que se sienta concreto y que solo exista en tu canal. Un producto que no está en la app, el despacho sin costo la primera vez, una porción extra que la plataforma no ofrece.
Si además quieres diferenciar el precio respecto de la app, eso lo revisamos aparte en precios distintos en delivery.
La aritmética, para calibrar la expectativa
Este cálculo conviene hacerlo antes de imprimir nada, porque evita la frustración del primer mes.
Toma tus pedidos por app del mes y multiplícalos por la proporción que logres convertir. Supongamos mil pedidos y que uno de cada cincuenta deja sus datos. Son veinte contactos al mes.
Veinte parece poco. En seis meses son ciento veinte personas a las que puedes escribirle directo, sin pagar comisión por alcanzarlas. Esa base sigue ahí cuando la plataforma cambie su algoritmo.
Tu proporción real la vas a conocer recién al segundo mes. Lo importante al principio es medirla, porque ese número te dice si el motivo que ofreciste alcanzaba.
Qué hacer con los primeros contactos
Lo que suele pasar es juntar datos y después no usarlos. Con cien contactos ya puedes hacer algo útil, sin esperar a tener miles.
Escríbeles una vez al mes, con algo que valga la pena abrir. Un plato nuevo, un horario con menos espera, un beneficio que la app no tiene. Es el mismo trabajo que revisamos en el programa de referidos, aplicado a gente que todavía no sabe que puede pedirte directo.
Y mide dos cosas. Cuántos de esos contactos compraron por tu canal al menos una vez y cuánto tardaron en hacerlo desde que se registraron. El primero te dice si la base sirve y el segundo cuánto hay que esperar antes de sacar conclusiones.
Que el QR de la bolsa termine en una ficha
Con Mercat quien escanea llega a tu propia tienda, compra con tu marca y queda registrado con su historial, así que la próxima vez le escribes tú.
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