Delivery
Delivery propio o tercerizado, cuándo conviene cada uno
La pregunta parece sobre motos. En realidad es sobre cuántos pedidos tienes por hora y a qué distancia viven tus clientes.
Este artículo está escrito con normativa, fechas y datos de Chile.
Primero, separa dos decisiones que suelen ir mezcladas
El pedido pasa por dos manos antes de llegar al cliente. Primero el canal por donde entra, o sea una app de delivery o tu canal propio, que es lo que revisamos en delivery por app o canal propio. Después, quién lleva la bolsa hasta la puerta.
Esas dos decisiones se toman por separado y se combinan como quieras. Puedes recibir el pedido en tu propia web y que lo entregue una flota contratada, o recibirlo por una app y entregarlo con tu propia moto si esa app lo permite.
Este artículo trata solo de la segunda, o sea la última milla.
Lo que cuesta de verdad un repartidor propio
El error más común es comparar el sueldo contra la tarifa por entrega de una flota. La lista real es bastante más larga.
- La relación laboral completa. Contrato, cotizaciones, vacaciones y finiquito eventual, más la jornada vigente de 42 horas semanales que revisamos en rotación de personal.
- El vehículo. Compra o arriendo, mantención, neumáticos, permiso de circulación y revisión técnica.
- Combustible y seguros. Incluido el seguro del vehículo y la cobertura del trabajador en ruta.
- Las horas muertas. Esto es lo que más se subestima, porque al repartidor propio le pagas también las horas en que no hay pedidos.
- La cobertura. Cuando esa persona se enferma o toma vacaciones, alguien tiene que salir igual.
El número que decide
Todo se resume en el costo por entrega, y se calcula distinto en cada modelo.
Con flota tercerizada es simple, ya que pagas una tarifa por cada pedido entregado. Si no hay pedidos, no hay costo.
Con repartidores propios sumas todos los costos del mes y los divides por la cantidad de entregas de ese mes. Ahí aparece el punto importante, porque ese resultado baja mientras más entregas hagas con la misma persona y sube apenas el volumen cae.
Existe entonces un volumen de quiebre, que es la cantidad de entregas mensuales en que ambos costos se igualan. Bajo ese número conviene tercerizar, y sobre ese número empieza a convenir lo propio. Ese volumen es distinto en cada local, así que hay que calcularlo con tus propias cifras.
Cuándo tiene sentido tener repartidores propios
Hay condiciones bastante concretas que empujan la balanza hacia ese lado.
- Volumen alto y parejo. Suficientes pedidos para que la moto esté en movimiento buena parte del turno.
- Radio corto y denso. Cuando tus clientes viven cerca, una misma salida puede llevar dos o tres pedidos y el costo por entrega se desploma.
- Horarios predecibles. Un peak que se repite todos los días permite contratar por esas horas en vez de todo el día.
- Cuando la entrega es parte de la experiencia. Productos frágiles, cadena de frío, montaje en el domicilio o un ticket alto donde una mala entrega arruina la venta completa.
- Cobertura mala de las flotas en tu zona. Si las apps tardan mucho en asignar repartidor en tu comuna, el problema se resuelve con gente propia.
Cuándo claramente no conviene
También conviene reconocer el otro escenario, que es el más frecuente.
Con volumen bajo o muy irregular, el costo fijo se come el margen en las semanas flojas. Con un radio amplio, cada entrega ocupa la moto demasiado rato y el costo por entrega se dispara. Y si nadie en el equipo va a hacerse cargo de coordinar rutas, turnos y mantenciones, la operación se cae sola.
Por eso el consejo general sigue siendo partir tercerizado, tal como está dicho en nuestros artículos anteriores sobre comisiones.
El modelo mixto, que es donde termina la mayoría
La combinación que mejor funciona reparte el trabajo según la geografía y la hora.
Los repartidores propios cubren el núcleo denso, o sea las comunas cercanas donde se concentra la mayor parte de los pedidos, y las horas peak donde el volumen justifica tenerlos ahí. La flota tercerizada absorbe los bordes del radio, los horarios flojos y los desbordes de un día inesperadamente bueno.
Ese esquema da lo mejor de ambos, porque baja el costo donde hay densidad y mantiene el costo variable donde no la hay.
Qué medir antes de decidir
- Cantidad de entregas por día y por franja horaria, durante al menos un mes.
- Distribución por comuna o por distancia, para saber si tienes un núcleo denso.
- Lo que pagas hoy por entrega a la flota, incluyendo recargos por distancia y por horario.
- Cuántos pedidos podría llevar una misma salida, mirando cuántos coinciden en zona y hora.
- El costo mensual completo de un repartidor propio, con todo lo de la lista de arriba.
Con esos cinco datos el cálculo sale solo. Y como el volumen cambia con la temporada, conviene revisarlo dentro de tus números de la semana en vez de decidirlo una sola vez.
Los datos para decidir, sin armarlos a mano
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