Operación
Música en tu restaurante, qué dice la ley
Hay un costo que muchos locales conocen el día que llega la carta de cobro, y para entonces ya corre hacia atrás. Mejor tener el número antes.
Este artículo está escrito con normativa, fechas y datos de Chile.
Poner música en tu local requiere licencia
La ley chilena trata la música que suena en un lugar abierto al público como comunicación pública, que es un uso distinto del doméstico. Según la SCD (la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, que gestiona el cobro por uso público de música), la obligación recae en la persona natural o jurídica que explota el lugar donde se difunde música, y nombra expresamente a los restaurantes junto con bares, tiendas y hoteles.
El responsable es el local que explota el espacio. La licencia es no exclusiva, la emite la entidad de gestión colectiva y se mantiene vigente mientras el local siga difundiendo música. Las tarifas las fija el consejo directivo de la sociedad y entran en vigencia una vez publicadas en el Diario Oficial, así que cambian sin que nadie te mande un aviso.
Lo que cubre tu cuenta de Spotify
Tu uso personal. Una suscripción de streaming se contrata para escuchar en tu casa o con audífonos, y sus términos son de uso personal. La propia SCD lo dice en su sitio, usar radio, televisión o plataformas no exime al local de obtener la licencia.
Es una confusión frecuente, porque desde el mostrador parece que pagar la suscripción ya deja todo resuelto.
Cuánto cobra la SCD a un restaurante
La tarifa vigente para restaurantes se calcula sobre los ingresos brutos mensuales con la sola deducción del IVA. Son 1,25% por derechos de ejecución de obras y 0,625% por derechos de ejecución de fonogramas, o sea 1,875% de tu venta neta.
Para fuentes de soda, cervecerías, salones de té, cafeterías, pizzerías, bares y cantinas los porcentajes suben a 1,5% y 0,75%, que suman 2,25%. Con una venta neta de veinte millones al mes, un restaurante queda en torno a 375 mil pesos y un bar en torno a 450 mil.
Existe además un camino de tarifa fija mensual, por el convenio que la SCD mantiene con la federación de la industria hotelera y gastronómica. Ahí el monto sale de un factor según el tipo y el tamaño del local, así que te conviene revisar si el tuyo califica. Y si la música es el centro del negocio, como en una discoteca o en un local con show en vivo, corren tarifas distintas y más altas que la SCD publica por separado.
Por qué el cobro viene en dos partes
Porque son dos derechos distintos sobre la misma canción. Uno pertenece a quien la compuso, que es el derecho de ejecución de la obra. El otro pertenece a quien grabó esa versión, que es el derecho sobre el fonograma.
En la tarifa de la SCD el fonograma vale siempre la mitad de la obra, y por eso los dos porcentajes van en esa proporción.
Hay una segunda sociedad que también cobra
PROFOVI es la Sociedad de Productores Fonográficos y Videográficos de Chile y está autorizada para administrar derechos de productores. Publica sus propias tarifas mensuales para restaurantes y cafés, calculadas por tramos de superficie y reajustadas cada cuatro meses según el IPC.
Ninguna de las dos entidades menciona a la otra en su material público, así que desde afuera no queda claro si un mismo local le debe a las dos o si una licencia cubre el repertorio de la otra. Eso es justamente lo que hay que preguntar antes de firmar nada.
Qué preguntar por escrito antes de firmar
Cuatro cosas, y todas por correo para que quede registro. Qué derechos cubre exactamente esa licencia, si la obra, el fonograma o ambos. Qué repertorio incluye y qué pasa con la música que queda fuera. Sobre qué base se calcula el monto y cada cuánto se reajusta. Y si esa licencia te deja cubierto frente a otras sociedades de gestión.
Guarda la respuesta junto con la licencia. Si más adelante llega un segundo cobro, ese correo es lo que tienes para discutirlo. Es el mismo criterio que aplicamos con la documentación sanitaria, donde lo que no está escrito no existe.
Métele el número al presupuesto
La tarifa de la SCD es un porcentaje de tu venta, así que crece contigo. Un local que factura el doble paga el doble, y eso tiene que estar en el presupuesto del año en vez de aparecer como sorpresa a mitad de temporada.
También necesitas tu venta neta mensual bien medida, porque es la base del cálculo. Si tus ventas están repartidas entre apps, efectivo y un cuaderno, te falta justo el dato con el que podrías revisar si lo que te cobran cuadra.
Ten tu venta mensual en un solo lugar
La tarifa se calcula sobre tu venta neta, así que necesitas ese número exacto. Con Mercat las ventas de tu canal propio quedan registradas y ordenadas, y revisar lo que te cobran deja de ser una estimación.
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