Fidelización

Gift cards para tu restaurante, qué definir antes

Diciembre es el mes en que la gente anda buscando regalos y una cena resuelve varios de esos apuros. Para llegar a tiempo con las tarjetas listas, el trabajo parte ahora.

EM
Erika Moreno
16 de octubre de 2026 · 6 min de lectura
Respuesta rápida

Una gift card la compra una persona y la consume otra, así que te trae un cliente nuevo con la primera visita ya pagada. Véndela como experiencia antes que como monto, dejar el procedimiento de canje escrito y tenerlas a la venta a fines de noviembre.

Mano sosteniendo una gift card navideña roja sobre fondo rojo
Chile Este artículo está escrito con normativa, fechas y datos de Chile.

¿En qué se diferencia de un saldo prepagado?

En un saldo prepagado la misma persona carga la plata y después la consume, así que todo el diseño apunta a que vuelva. Con una gift card hay dos personas, la que paga y la que consume. Por lo general la segunda nunca ha pisado tu local. Eso convierte la gift card en una herramienta de captación.

La parte financiera se parece bastante entre las dos y ya la revisamos en el post sobre saldo prepagado. Acá vamos a lo que cambia cuando el que come no es el que pagó.

¿Quién es el cliente de una gift card?

Son dos y te conviene tenerlos separados en la cabeza. El que compra probablemente ya te conoce, porque a nadie se le ocurre regalar un restaurante en el que no ha comido. El que recibe llega sin referencias propias, con una tarjeta en la mano y la expectativa puesta por quien se la regaló.

Esa segunda persona es la ganancia real. Llega por primera vez, con la cuenta ya pagada por otro y sin la fricción de decidir cuánto gastar. Lo que pase esa noche define si vuelve pagando de su bolsillo, y esa es la única parte del negocio que depende de ti.

Vende una experiencia antes que un monto

Una tarjeta por veinte mil pesos obliga al que la recibe a hacer cuentas en la mesa y con frecuencia a poner la diferencia, que es justo la sensación que no quieres en una primera visita. Una tarjeta que dice cena para dos resuelve eso, porque la persona sabe qué va a recibir.

Además te deja armar el contenido con tu margen a la vista. Defines qué entra, por ejemplo dos entradas, dos fondos y una copa de vino. Después lo costeas con tus fichas técnicas. Si todavía no las tienes, en el post sobre cuánto te cuesta un plato está ese trabajo previo.

El canje es la primera impresión

La tarjeta la va a recibir un garzón que quizás no estaba el día que la lanzaste. Si tiene que preguntar en la cocina, revisar un cuaderno o llamarte por teléfono, el cliente nuevo ya vio lo que necesitaba ver.

Deja el procedimiento escrito en una página y pégalo donde el equipo lo tenga a la vista. Cómo se valida la tarjeta, quién autoriza, qué se hace si no aparece en el sistema y cómo se registra el consumo. Una prueba en seco con el equipo, antes de ponerlas a la venta, te muestra los huecos en diez minutos.

Qué pasa si la cuenta no calza con la tarjeta

Esto hay que decidirlo antes de imprimir. Si la cuenta supera el valor, la persona paga la diferencia y no hay discusión. Si queda por debajo, tienes que haber resuelto de antemano qué ocurre con el resto, porque es plata que alguien ya te pagó.

La regla tiene que estar impresa en la tarjeta y escrita en el punto de venta, con letra que se lea. Las condiciones de vencimiento y de saldo remanente tocan protección al consumidor, así que te conviene revisarlas con un abogado antes de lanzarlas, con el mismo cuidado que pide un saldo prepagado.

Los dos contactos que te deja

En la compra tienes los datos de quien paga. En el canje puedes tener los de quien viene, si le pides registrarse para validar la tarjeta. Ese segundo dato es el que suele perderse, y es el que importa, porque ahí está el cliente nuevo.

Si la gift card se vende y se valida en tu propio canal, los dos quedan registrados sin que nadie anote nada a mano. Con un talonario y un cuaderno vas a terminar el verano con muchas tarjetas canjeadas y ninguna forma de volver a hablarle a esa gente, que es justo lo que un sistema de fidelización evita.

Las fechas que importan

El regalo de última hora es el escenario típico de una gift card, así que la venta se concentra cerca de Navidad. Para alcanzar, tienen que estar diseñadas, impresas y a la venta a fines de noviembre, con el equipo entrenado antes de esa fecha.

El canje viene después, repartido en los meses siguientes. Si tu local vive de público de oficina, enero y febrero son meses flojos y esas tarjetas te llegan justo cuando el salón está vacío, así que la gift card mueve caja de diciembre hacia los meses en que cuesta llenar.

Que el cliente nuevo no se vaya sin dejar rastro

Con Mercat puedes vender y validar gift cards en tu propio canal, de manera que quien compra y quien canjea quedan registrados. Así el regalo de diciembre se convierte en un cliente al que le puedes volver a hablar.

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Preguntas frecuentes

En el saldo prepagado la misma persona carga el dinero y después lo consume, así que sirve para que un cliente vuelva. En la gift card hay dos personas, la que paga y la que come. Por lo general la segunda no conoce tu local. Por eso la gift card funciona como herramienta de captación y el saldo prepagado como herramienta de fidelización.

Por experiencia resulta más cómodo para quien la recibe, ya que sabe qué va a comer y no tiene que hacer cuentas en la mesa ni poner la diferencia. Una tarjeta que dice cena para dos evita esa fricción. Además te deja definir qué entra y costearlo con tus fichas técnicas, así que controlas el margen desde el principio.

Hay que decidirlo antes de imprimir y dejarlo escrito en la tarjeta y en el punto de venta. Es dinero que alguien ya pagó, así que las condiciones de saldo remanente y de vencimiento tocan protección al consumidor. Revísalas con un abogado antes de lanzarlas, con el mismo cuidado que se aplica a un saldo prepagado.

Con el procedimiento escrito en una página y a la vista. Cómo se valida la tarjeta, quién autoriza, qué se hace si no aparece en el sistema y cómo se registra el consumo. Haz una prueba en seco antes de ponerlas a la venta, porque quien llega con una gift card es un cliente nuevo y el canje es su primera impresión.

A fines de noviembre, con el equipo ya entrenado, porque la compra se concentra cerca de Navidad cuando aparece el regalo que falta. El canje viene después, repartido en los meses siguientes. Si tu local depende de público de oficina, esas tarjetas se canjean justo en los meses en que el salón cuesta más llenar.

EM
Erika Moreno
Content Manager en Mercat. Escribe sobre estrategia, tecnología y rentabilidad para restaurantes en Chile, sin tecnicismos y con números sobre la mesa.