Fidelización

Wallet o saldo prepagado, qué revisar antes

Un cliente carga cincuenta mil pesos y tú los recibes hoy. La diferencia con una venta normal es que esa plata viene con comida comprometida adentro.

EM
Erika Moreno
9 de octubre de 2026 · 4 min de lectura
Respuesta rápida

Un saldo prepagado adelanta caja, y esa es su gracia y también su riesgo. Lo que entra es comida que todavía no cocinas, así que se gasta dos veces si lo tratas como ingreso del mes. Antes de lanzarlo conviene calcular el bono como descuento y resolver qué pasa con el saldo que nadie usa.

Garzón entregando las cartas a un grupo de cuatro clientes sentados a la mesa en un local de ambiente cálido
Chile Este artículo está escrito con normativa, fechas y datos de Chile.

En qué se diferencia de una suscripción

Las dos cobran por adelantado y ahí termina el parecido.

Una suscripción cobra una cuota cada mes a cambio de un beneficio, como un café diario o un descuento permanente. Sus números los revisamos en suscripciones y membresías.

Un saldo prepagado funciona distinto. El cliente deja plata guardada en tu local y la va gastando a precio de carta, por lo general con un bono por cargar. No hay cuota ni beneficio mensual, solo dinero adelantado.

Esa diferencia cambia todo lo demás, empezando por lo que ocurre con lo que no se usa.

La plata que entra todavía no es tuya

Cuando alguien carga cincuenta mil pesos, tú no vendiste cincuenta mil pesos. Recibiste un anticipo por comida que vas a entregar en las próximas semanas.

Eso se nota recién cuando el cliente viene a comer. Ese día produces el plato, pagas los insumos y pagas al equipo. No entra un peso nuevo por caja, porque ya entró el mes pasado.

Si el prepago se gastó como ingreso del mes, ese día aparece un hoyo. Por eso el saldo cargado se parece más a una deuda con el cliente que a una venta, al menos hasta que se consuma.

Esa deuda además viaja. Si vendes el local o lo cierras, el saldo cargado sigue siendo un compromiso con gente que ya pagó, así que conviene saber en todo momento cuánto hay sin consumir.

El bono es un descuento, conviene calcularlo

El gancho habitual es entregar más crédito del que se paga. El cliente carga cincuenta mil y recibe cincuenta y cinco mil para gastar.

Eso equivale a un descuento cercano al nueve por ciento sobre todo lo que esa persona consuma, porque está comprando cincuenta y cinco mil pesos de carta con cincuenta mil pesos.

Ese nueve por ciento sale de tu margen. Si tu costo de insumos está en el treinta por ciento, el plato que antes te dejaba setenta pesos de cada cien ahora te deja algo más de sesenta.

El bono puede valer la pena igual, siempre que el número esté elegido a ojo abierto y mirado contra el margen real de tus platos, como vimos en menu engineering.

El vencimiento es la parte delicada

En una suscripción el beneficio que no se usó se pierde al cerrar el mes, y eso va avisado desde el principio. Con un saldo prepagado la situación es otra, porque esa plata el cliente ya la pagó.

Ponerle fecha de vencimiento a dinero cargado entra en terreno de protección al consumidor, así que conviene resolverlo con un abogado antes de escribir las condiciones. No es un detalle de letra chica.

La parte operativa en cambio es simple. Las condiciones tienen que estar escritas y visibles antes de cargar, y el cliente tiene que poder consultar su saldo cuando quiera.

Para qué locales rinde

El prepago funciona cuando la visita es frecuente y el ticket se parece entre una vez y otra.

Donde cuesta es en el restaurante de ocasión, al que se va una vez al mes o para celebrar algo. Ahí el cliente no tiene motivo para dejar plata guardada, el saldo queda quieto durante meses y aparece justo el escenario que después obliga a discutir el vencimiento.

Lo que tiene que estar antes de lanzarlo

Hay un requisito que decide si esto es viable. El cliente tiene que ser reconocible en cada punto donde paga, incluido el salón. Si el saldo solo sirve en tu canal online, la mitad de las visitas no lo puede usar y la carga se siente como plata atrapada.

Eso exige tener la base de clientes ordenada antes. Y como el saldo queda asociado a una persona identificada, aplica además lo que revisamos sobre datos de clientes y la ley 21.719.

Conviene además poner un tope de carga. Un saldo muy alto concentra el compromiso en pocas personas y alarga el plazo en que esa comida queda pendiente.

Después, dos números al mes. Cuánto saldo hay cargado sin consumir y cuánto tardan los clientes en gastarlo desde que lo cargan. El primero te dice cuánta comida debes y el segundo si el programa está vivo.

Saldo que sirve en cualquiera de tus cajas

Con Mercat el cliente queda identificado en tu canal propio y en el salón, así que el saldo cargado sirve en los dos lados y tú ves cuánto queda sin consumir.

Agenda una demo gratis

Preguntas frecuentes

La suscripción cobra una cuota periódica a cambio de un beneficio, como un café diario. El saldo prepagado es dinero que el cliente deja guardado y gasta a precio de carta, por lo general con un bono por cargar. No hay cuota ni beneficio mensual, solo plata adelantada. Eso cambia qué ocurre con lo que no se usa.

Porque recibiste un anticipo por comida que todavía no entregaste. El día que el cliente viene a comer produces el plato y pagas los insumos sin que entre un peso nuevo por caja. Si ese dinero se gastó como ingreso del mes, ahí aparece el hoyo. Conviene tratarlo como una deuda con el cliente hasta que se consuma.

Más de lo que parece. Si entregas cincuenta y cinco mil pesos de crédito por cincuenta mil pagados, estás haciendo un descuento cercano al nueve por ciento sobre todo lo que esa persona consuma. Ese porcentaje sale de tu margen, así que conviene calcularlo contra el margen real de los platos que más se piden.

Es la parte que conviene resolver con un abogado antes de escribir las condiciones, porque se trata de dinero que el cliente ya pagó y eso entra en terreno de protección al consumidor. Lo que corresponde en cualquier caso es dejar las condiciones escritas y visibles antes de cargar y que el cliente pueda consultar su saldo.

Para los de visita frecuente y ticket parecido entre una vez y otra, como una cafetería con público de oficina o un local de almuerzo de barrio. En un restaurante de ocasión rinde poco, porque el cliente no tiene motivo para dejar plata guardada y el saldo queda sin usar durante meses.

EM
Erika Moreno
Content Manager en Mercat. Escribe sobre estrategia, tecnología y rentabilidad para restaurantes en Chile, sin tecnicismos y con números sobre la mesa.