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Día del Pan, cómo aprovechar el 16 de octubre

En la mayoría de los restaurantes el pan llega a la mesa sin que nadie lo haya pedido y se va sin que nadie lo haya cobrado. Una fecha como esta sirve para mirarlo de frente.

EM
Erika Moreno
7 de octubre de 2026 · 4 min de lectura
Respuesta rápida

El 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación de la FAO, y el sector panadero celebra esa misma fecha el Día Mundial del Pan. En 2026 cae viernes. Si vendes pan, la fecha es una venta directa. Si lo regalas en la mesa, sirve de excusa para medir por fin cuánto te cuesta.

Vista cenital de una panadería con dos personas de delantal ordenando bandejas entre estantes llenos de pan y croissants

Qué se celebra el 16 de octubre

Conviene partir por la fecha, porque circula con varios nombres. El 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación, establecido por la FAO. En su propio sitio aparece con esa fecha para 2026.

El sector panadero celebra ese mismo día el Día Mundial del Pan, impulsado por la unión internacional de panaderos. Esa parte tiene menos respaldo institucional que la anterior, aunque está instalada en el rubro hace años.

En 2026 el 16 cae viernes, que para un local ya es un buen día por su cuenta.

Si vendes pan, la fecha es una venta

Para una panadería, una cafetería o un local con vitrina, el aprovechamiento es directo.

Dos o tres formatos alcanzan. El error típico es armar una vitrina especial completa que después la cocina no alcanza a producir.

Si lo regalas, primero mídelo

En un restaurante con servicio a la mesa el pan casi nunca aparece en la carta. Llega como cortesía, se repone sin que nadie lleve la cuenta y vuelve a la cocina a medio comer.

Medirlo toma una semana. Anota cuánto pan entra cada día, cuánto vuelve de las mesas sin terminar y cuántas personas atendiste. De ahí salen dos números que rara vez están a mano, el costo de pan por persona atendida y el porcentaje que termina botado. Para contar lo que vuelve basta una bandeja al lado del lavaplatos donde el garzón deje el pan que las mesas no terminaron.

Es el mismo ejercicio que revisamos para reducir el desperdicio, aplicado a un solo producto.

Tres caminos después de medirlo

La decisión sale del número, no del gusto de cada uno. Un local que bota la mitad del pan que sirve tiene un problema de cantidad antes que de calidad.

Lo que sobra tiene salida

El pan del día anterior tiene usos que no obligan a comprar nada. Crutones para ensalada, pan rallado, tostadas para una entrada o budín de pan en la carta de postres.

Eso baja la merma y, si lo cuentas, además comunica algo. Un local que aprovecha su propio pan tiene una historia concreta que contar, del tipo que revisamos en sustentabilidad como historia de marca.

Si no vendes pan, la fecha igual sirve

Un restaurante sin vitrina puede usar el 16 para apoyarse en alguien que sí la tiene. Traer el pan de una panadería del barrio ese día, nombrarla en la carta y que ella te nombre a ti es de las colaboraciones más simples de montar, del tipo que revisamos en co-branding y pop-ups.

Las dos partes ganan público y el costo es coordinación. Conviene cerrarlo esta semana, porque una panadería en vísperas del 16 ya tiene su producción comprometida.

Qué mirar el lunes siguiente

El 16 cae viernes, así que el fin de semana te va a tapar. El lunes, con calma, anota tres cosas.

La venta del viernes comparada con un viernes normal del mes. Cuánto pan volvió de las mesas ese día. Y si alguien preguntó por el pan, que es la señal de que valía la pena contarlo.

Si lo vendiste como producto, suma cuántos clientes nuevos dejaron sus datos, porque eso es lo que convierte un buen viernes en algo que todavía sirve en noviembre.

Que el pan del viernes se encargue antes

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Preguntas frecuentes

El Día Mundial de la Alimentación, establecido por la FAO, que en su propio sitio aparece con esa fecha. El sector panadero celebra ese mismo día el Día Mundial del Pan, impulsado por la unión internacional de panaderos, aunque esa parte tiene menos respaldo institucional. En 2026 el 16 de octubre cae viernes.

Con dos o tres formatos bien elegidos. Un combo de pan recién salido para la once del viernes, preventa para retirar a una hora acordada y una descripción que cuente qué masa es y cuántas horas lleva de fermentación. La preventa además ordena tu producción, porque sabes cuánto hornear antes de que empiece el día.

Es un número que rara vez está calculado. Durante una semana anota cuánto pan entra cada día, cuánto vuelve de las mesas sin terminar y cuántas personas atendiste. De ahí salen el costo de pan por persona atendida y el porcentaje que termina botado, que son los dos datos para decidir qué hacer con él.

Depende de lo que diga tu medición. Si el costo por persona es bajo y vuelve poco a la cocina, está cumpliendo su papel y conviene dejarlo. Si se bota mucho hay dos salidas. Una es servir menos cantidad y de mejor calidad. La otra es ponerlo en la carta con su descripción y su precio, cuando el producto aguanta que lo cobren.

Crutones para ensalada, pan rallado, tostadas para una entrada o budín de pan en la carta de postres. Son usos que no obligan a comprar nada y bajan la merma del día. Si además lo cuentas en la carta, el aprovechamiento del propio pan se vuelve algo que el cliente valora.

EM
Erika Moreno
Content Manager en Mercat. Escribe sobre estrategia, tecnología y rentabilidad para restaurantes en Chile, sin tecnicismos y con números sobre la mesa.