Marketing

Co-branding y pop-ups, marketing sin pagar medios

Pautar en redes cuesta plata que muchos restaurantes no tienen. Una colaboración resuelve eso por otro lado, porque la audiencia que necesitas ya la reunió otra marca y está dispuesta a prestártela a cambio de la tuya.

EM
Erika Moreno
28 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura
Respuesta rápida

Una colaboración funciona cuando las dos marcas comparten tipo de cliente y no compiten por el mismo momento de consumo. El costo principal es el tiempo de coordinación. Antes de partir conviene dejar por escrito quién pone qué, quién cobra y qué pasa con los datos de quien llegue.

Tres personas reunidas en la mesa de un restaurante con papeles, café y un cuaderno mientras conversan un acuerdo
Chile Este artículo está escrito con normativa, fechas y datos de Chile.

Qué estás intercambiando en realidad

En un programa de referidos usas la red de tus propios clientes. Acá el mecanismo es distinto, porque la audiencia viene de una marca que ya se ganó la confianza de un grupo de gente que todavía no te conoce.

Ese es el activo que se intercambia. Tú le prestas tu público a la otra marca y ella te presta el suyo, así que casi todo el trabajo se va en coordinar dos equipos.

Para un restaurante la posición es cómoda, porque tienes algo que muchas marcas necesitan, que es un espacio físico con gente adentro a una hora conocida.

Cómo se elige la marca

Hay tres condiciones que conviene mirar antes de escribir el primer mensaje.

Una marca mucho más grande puede servir igual, aunque ahí conviene tratarlo como un auspicio y negociarlo en esos términos.

Cuatro formatos, de más simple a más complejo

Lo que hay que dejar escrito antes

Casi todas las colaboraciones que terminan mal se caen en las preguntas que quedaron sin conversar al principio. Conviene dejar cinco cosas por escrito, aunque sea en un correo que los dos respondan.

El punto sanitario que no se toma en cuenta

Este es el que sale más caro y el que menos se conversa. Tu autorización sanitaria está amarrada a tu establecimiento y a las actividades que declaraste al tramitarla. La otorga la SEREMI de Salud y dura tres años.

Eso significa que cuando otra marca elabora o vende alimentos dentro de tu local, esa actividad ocurre bajo tu autorización y en tu dirección. El responsable frente a una fiscalización es el establecimiento, aunque el producto sea de otro.

Antes de un pop-up con comida hay dos cosas concretas que revisar. La primera es si lo que va a hacer la marca invitada cae dentro de lo que tienes autorizado, y eso se confirma con la SEREMI de tu región antes de comprometer la fecha. La segunda es el rotulado, porque el artículo 468 del Reglamento Sanitario exige que las comidas preparadas que se venden envasadas o en porciones predefinidas lleven el nombre del alimento, el domicilio del establecimiento, el nombre del representante legal y las fechas de elaboración y vencimiento.

Cuando la colaboración es solo de difusión o el producto llega envasado y rotulado por la otra marca, todo esto se simplifica. Vale la pena mirar tu checklist sanitario antes de cerrar una fecha.

Cómo se reparte la plata

Hay tres maneras de ordenarlo y cada una sirve para un caso distinto.

Sea cual sea, conviene conversarlo con tu contador antes de la fecha, porque la forma de documentar cada venta cambia según quién esté vendiendo.

Qué medir para saber si sirvió

Una colaboración se hace sobre todo por lo que deja después, así que mirar solo la venta del día se queda corto.

Conviene anotar cuatro números. La venta de la jornada comparada con un día equivalente sin actividad. Los seguidores nuevos que llegaron durante esos días. Los clientes que dejaron sus datos. Y cuántos de ellos volvieron dentro de los treinta días siguientes.

El último es el que decide si repites con esa marca y se mira con el mismo criterio que cualquier otra acción en tus KPIs semanales.

Que quien llegó por la colaboración vuelva

Con Mercat quien compra durante la actividad queda registrado con su historial, así que puedes invitarlo de vuelta sin depender de la marca con la que colaboraste.

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Preguntas frecuentes

Con una que comparta tu tipo de cliente y que no compita por el mismo momento de consumo. Una cafetería y una cervecería artesanal se complementan bien porque se reparten el día. También importa que los tamaños sean parecidos, porque con audiencias muy distintas el canje se vuelve desparejo y conviene tratarlo como un auspicio.

Es cuando otra marca opera dentro de tu local por un tiempo acotado, normalmente un día o un fin de semana, con su propio espacio o con una parte de la carta. Es el formato que más público mueve, aunque también el que más cosas exige dejar acordadas antes, sobre todo si la marca invitada va a manipular alimentos.

Tu autorización sanitaria está amarrada a tu establecimiento y a las actividades que declaraste al tramitarla, así que lo que haga la marca invitada dentro de tu local ocurre bajo esa autorización. Conviene confirmar con la SEREMI de tu región si la actividad cae dentro de lo autorizado antes de comprometer una fecha, porque el responsable frente a una fiscalización es el establecimiento.

Hay tres formas habituales. Que cada uno cobre sus propios productos con cajas separadas. Que compres el producto de la otra marca y lo revendas dentro de tu carta. O que acuerden un porcentaje sobre las ventas de la actividad. Esta última exige definir antes qué ventas entran en el cálculo y quién lleva la cuenta.

Compara la venta de la jornada con un día equivalente sin actividad. Suma los seguidores nuevos, los clientes que dejaron sus datos y cuántos de ellos volvieron dentro de los treinta días siguientes. Ese último número es el que decide si conviene repetir con esa marca, porque la venta del día sola no dice nada del efecto posterior.

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Erika Moreno
Content Manager en Mercat. Escribe sobre estrategia, tecnología y rentabilidad para restaurantes en Chile, sin tecnicismos y con números sobre la mesa.